sábado, 5 de enero de 2008

La breve historia.

Un día como cualquier otro, en una simple cuidad del mundo, una como muchas otras en el planeta, cayó un ángel del cielo... Un ángel un tanto peculiar... Uno que podía sentirse, podía saltar, jugar, llorar, sonreír, amar, soñar, imaginar... Uno que se dejaba ver tal cual era... Uno que cada día se perfumaba para oler bien. Uno que deseaba caerle bien al resto de la gente que habitaba en esa cuidad, y en cada rincón por donde él pasara...
Luego de recorrer miles de sitios... Luego de sentarse en miles de bancos en las plazas de la cuidad... Luego de caminar horas y horas por los caminos de ese lugar, vió acostada sobre el pasto a una mujer... Una mujer espléndida a los ojos del ángel... Una mujer un tanto peculiar también, una como nunca había visto él...
Se acercó lentamente, intentando discimular su desesperación e intriga hacia ella... Hasta que decidió recostarse a su lado... Cuando lo hizo, ella siquiera lo miró, simplemente sintió un escalofrío por todo su cuerpo, pero siguió mirando el cielo, celeste como nunca... el Sol, radiante como hace tiempo no se veía...
Los minutos pasaban y ella seguía en la misma pose, seguía con los ojos posados en ese cielo tan magnífico... Seguía sintiéndose rara... Hasta que cerró los ojos, y comenzó a sonreír como si jamás lo hubiese hecho...
El ángel la miraba, atento, inquietante...
Por fin, decidió hablarle... Ahí fue cuando ella dejó de sonreír, y comenzó a llorar exasperadamente... Pero sin decir una palabra...
Él no entendía lo que estaba sucediendo... Empezó a llorar el también, como si fuera la primera vez... Quizás no tenía motivo para hacerlo, pero sus lágrimas comenzaron a resbalarse por todo su rostro, mientras su cuerpo se entumecía...
Su llanto se mezcló con el de ella, y juntos se dieron cuenta de que había algo más a su alrededor... No sabían que era, pero lo sentían...
De repente los dos se sentaron en el césped, y se dieron cuenta de que no había nada más a su alrededor... Sólo estaban ellos.
Juntos sonrieron, mientras las lágrimas seguían cayendo...
Se tomaron de la mano, y nunca más se los vío por esa cuidad...
Nunca más nadie se echó a soñar... La cuidad se enmudeció, sólo se entendían con sonrisas y llantos... Pero las lágrimas derramadas aliviaban un dolor, uno que se apoderaba de todo... Y así todos comenzaban a sonreír... Como nunca.
Quizás piensen que el ángel regresó a su lugar, donde el dolor no existe, donde el llanto no es tristeza, donde las sonrisas son un don... Regresó, porque pensó que ya nada qudaba por ver en esa cuidad... O quizás "ella", debía morir... Debía irse feliz, sin llantos, sin penas... Simplemente pensando "ya nada queda por ver en esta cuidad"...

2 comentarios:

Sam dijo...

Te queríar contar, que lo que comentaste en mi blog me puso muy contento al principio, hasta que cayó la verdadera razón -quizás- por la que lo hiciste. No te contradigas a vos misma. Un sentimiento te llevó a decir lo que dijiste hace un rato, y tal vez ese sentimiento es cierto, pero te llevó a hacer lo que pensabas que no podías. No importa cómo, no importa qué, algo dijiste, y una magia volvió a nacer en vos. La tristeza a veces es hermosa, si le es posible expresarse. Y vos la largaste, aunque no hayas decidido incluir metaforás para hacerlo. Yo se que muchas veces desaparezco, pero tenelo en cuenta, no voy a dejar que te cuelgues con esto, me tenés a mí para apoyarte, y si es posible para darte inspiración.

PD: mirá lo bien que seguís escribiendo, que al principio no leí quién me escribía, y por lo bien que estaba escrito te confundí con una persona que yo conozco que lo hacía y lo hace muy bien.. después si lo deseás te cuento bien quién..

Saludo
Sam

Sam dijo...

Ahora tengo otro blog más, con un estilo diferente. Podrías intentar algo así, a ver que resulta. Algo más libre. Miralo si querés:

algodeestoyaquello.blogspot.com

Nuevo saludo